skrei_logoEl skrei noruego tiene fama de ser «el mejor bacalao del mundo»,  con su carne fina pero compacta, con su color blanco como el de la nieve de las montañas que se asoman hasta la misma orilla del mar donde es capturado cada invierno, en las bellísimas islas Lofoten.

La historia de este pequeño archipiélago del norte de Noruega va unida desde hace siglos al skrei, «el nómada», un auténtico bacalao de invierno que acude puntualmente cada año a su cita con los pescadores y que recibe a voz en grito el ritual saludo de «¡ya viene, ya viene!». Es el microclima de las Lofoten, con corrientes marinas hasta cuatro o cinco grados más templadas que en latitudes similares, el que obra el milagro: tras crecer muy despacio durante cinco a siete años en las heladas aguas del mar de Barents, a los peces les llega la hora de la reproducción y buscan las mejores condiciones en las islas. El largo viaje suele comenzar en enero y culminar en febrero. Empieza la temporada del skrei, que apenas durará hasta abril.

Tiempo suficiente, en todo caso, para que la rigurosamente controlada pesca del bacalao noruego cubra su habitual cupo anual de 55.000 toneladas y pueda atender las necesidades del consumo interno y de la exportación.
En suma, un verdadero ‘bacalao pata negra’ que saca sus mejores virtudes de las condiciones naturales que le rodean: mientras las frías aguas de Barents favorecen una carne más grasa y sabrosa, el continuo movimiento de las corrientes que lo llevan a las Lofoten la hacen más musculosa y consistente. La perfecta materia prima que, según confiesan los grandes chefs, asegura el 90% del éxito en una cocina que aspire a lo mejor.